Las finanzas y las inversiones

Cuando pensamos en nuestras finanzas sabemos que de nuestros ahorros hay una sola parte que debe guardarse y la otra debemos tener el coraje de invertirla para poder crecer. Hay muchas maneras de invertir nuestro dinero y construir finanzas saludables. Una manera tradicional es invirtiendo en educación: no hay mejor cosa que tener herramientas y una sólida formación para trabajar con libertad. Esto, además, es el mejor aporte al crecimiento personal. Para saber más acerca de finanzas podés buscar sitios personales de profesionales especializados en la temática, como este, de Christian Silbergleit, entre otros tantos.

Otra manera de invertir nuestro dinero es mediante la apuesta a nuestro proyecto personal. Esta es otra manera muy acertada de invertir nuestro dinero, confiar y tener fe en un proyecto con miras al futuro pero anclado en el día a día, desde donde se construye realmente. Ya fue Rockefeller quien a los diecinueve años abrió junto a un socio su propio negocio.

Ahora bien, si no queremos invertir en educación ni en un proyecto personal, -o si ya lo hemos hecho y queremos seguir creciendo-, hay otras posibilidades para invertir aquello que nos sobre de nuestros ingresos: bonos, acciones, préstamos con criptomoneda (Bitcoin, por ejemplo), plazo fijo, compra de inmuebles, inversiones poco tradicionales como obras de arte, licores, etc., inversiones en startups.

Pero vayamos de a poco… ¿cuáles son las mejores opciones para nuestras finanzas?

Acciones y finanzas: ¿cuál es el riesgo?

Y más, ¿qué es una acción? ¿Cómo hago para comprarla? ¿Es conveniente? ¿Me voy a hacer rico? Al entrar en el mundo financiero, llega de pronto un mar de dudas. Pero calma. En primer lugar, un poco de documentación al respecto.

Una acción financiera, según Wikipedia, se define por el “título emitido por una sociedad que representa el valor de una de las fracciones iguales en que se divide su capital social. Las acciones, generalmente, confieren a su titular, llamado accionista, derechos políticos, como el de voto en la junta de accionistas de la entidad, y económicos, como participar en los beneficios de la empresa” (Para leer el artículo completo, entrar a https://es.wikipedia.org/wiki/Acci%C3%B3n_(finanzas)).

A través de un corredor de bolsa podremos acceder a información  que no hubiéramos imaginado, y además él o ella está habilitado/a comprarlas. A veces los brokers son una empresa entera que compra y vende acciones.

La renta es variable. ¿Esto qué quiere decir? Pues bien, hay algunas rentas que son más conservadoras y mantienen un precio fijo y estancado (incluso bajo). En cambio, la renta variable es justamente eso, variable, y depende del hecho de que le vaya bien o mal a la empresa a la cual le hemos comprado la acción.

Si querés saber más sobre cómo funciona podés seguir este manual muy útil que circula por Internet: https://es.wikihow.com/comprar-acciones

Bonos

¿Cuál es la diferencia entonces entre acción y bono? Principalmente, la diferencia radica en que cuando compramos una acción estamos comprando, de alguna manera, una parte de la empresa, es un título de propiedad. Mientras que cuando compramos un bono estamos prestando dinero a una entidad que emitió deuda, y luego sólo podremos obtener el crédito de dicha deuda.

Estos existen de renta fija o variable. Pueden ser emitidos tanto por una entidad pública como una privada. Estos bonos también se compran y venden en el Mercado de Valores. Hay muchos tipos de bonos dependiendo su reglamentación y qué se puede hacer con él.

Hay varios tipos de riesgos para el comprador de bonos. Primero, está el riesgo de mercado, en el cual se está expuesto a que varíe el precio según muchos y múltiples factores. Luego, está el riesgo de crédito. Esto significa que tal vez quien emitió el bono no puede o no quiere pagar los bonos. Esto ha sucedido muchas veces con instituciones públicas y ha traído grandes controversias acerca de qué hacer con los bonistas. Por último, está el riesgo de inflación. También es un problema latinoamericano o de países con economías inestables en las que hay, en general mucha inflación. Sucede que luego del vencimiento, es posible que se licúe.

Pero… ¿me conviene comprar bonos? En general, se considera que es una opción menos arriesgada ya que se fijan plazos concretos de devolución, y los intereses se pueden pagar todos los meses de manera más estable y controlable que las acciones.

Para pensar: si tengo 30.000 pesos, ¿en qué puedo invertir?

Según los expertos, lo importante es encontrar formas de diversificar los activos, combinar bonos de distintos rubros, con la posibilidad de cambiar hacia otro sector más adelante. También explican que quizás con esa cantidad de dinero, habrá mayores beneficios tomando esa acción que poniéndolo en un plazo fijo, que es de las cosas más comunes que se hacen, o bien guardando los dólares bajo la cama.

También depende del nivel de riesgo que se quiera tomar. En vez de optar por el Plazo fijo, es posible sustituirlo sin riesgo y con excelentes resultados es la Lebac del Banco Central. Pero si se quiere arriesgar un poco más e ir a fondo, sugieren, por ejemplo, bonos de largo plazo, que permiten obtener tasas anuales de hasta un 35 y 40%, lo que es altísimo.

En última instancia, para aquellos que quieran buscar un mediano o largo plazo, existe la posibilidad de invertir en el Fondo Común de Inversión Invertir Global, que, al igual que lo que dijimos anteriormente, apunta a la diversificación de la cartera hacia adonde apunta. El rendimiento también es muy alto, alrededor de un cuarenta por ciento.

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